1.
INTRODUCCIÓN
Las teorías de la reproducción y del capital cultural surgen en los años
setenta vinculadas a los movimientos izquierdistas en el funcionalismo de la
sociología de la educación. Los principales autores que romperán con el
funcionalismo en la sociología de la educación serán Bourdieu y Bernstein, que
establecen la idea básica de las teorías de la reproducción: la relación entre
educación y sociedad en la existencia de diferencias sociales jerárquicas que
la escuela tiende a reproducir. Lo común a estos autores es que rechazan el
pensamiento funcionalista de la educación para la igualdad de oportunidades.
Los principales objetivos de este trabajo son ver las teorías de la
reproducción que formulan estos autores. Bourdieu y Bernstein se oponen al
funcionalismo al negar la bondad de la educación y considerar a la educación
como reproductora de las diferencias sociales. Bourdieu considera que el
sistema de relaciones educativas garantiza la imposición y reproducción de una
cultura dominante como única cultura legítima (Bonal, 1998, p.77). Bernstein es
considerado a veces funcionalista y marxista. Sus teorías subrayan la
adecuación funcional entre el sistema educativo y el sistema social. Bernstein
explica no solamente la forma institucionalizada de la reproducción cultural,
sino también los efectos que produce en la conciencia de los distintos grupos
sociales.
Otra característica de este estudio es el esclarecer, aunque someramente,
debido al tiempo que se define, los que es realmente el capital cultural. Aceptando la lucha de clases y la
terminología usada en su explicación, Bourdieu diferencia la cantidad de
capital, en este caso, cultural, que pueden llegar a poseer las diferentes
clases sociales, véase, obreros, campesinos, patronos, burguesía y funcionariado.
Este capital, acumulable, permite diferentes desigualdades en el acceso a la
cultura, la escuela y las diferentes disciplinas del saber. La cultura de las
clases dominantes es arbitraria y se debe imponer en la escuela camuflada en el
currículum a través de la violencia simbólica.
Bourdieu, además del capital
cultural, incluye en su teoría de la reproducción, el capital económico, con
nuevas definiciones y aplicaciones y el capital social, que lo aplica de la
misma manera que el capital cultural. Bourdieu, si bien, habiendo estudiado y
bebido de la teoría marxista, no le sirve o prefiere definir nuevamente con su
teoría de capital cultural, lo que Marx y otros autores de la escuela marxista,
definían bajo el término de superestructura, que abarca desde lo social hasta
lo cultural. El capital cultural no contradice en modo alguno lo anterior, sino
que por una parte, incluso lo amplia respecto a lo que concierne el ámbito de
la educación y el ámbito escolar. Define como un sistema educativo es reformado
y conducido para agradecer los caminos de la ideología dominante.
Otro de los objetivos de
este trabajo es ver cómo las diferentes teorías de la reproducción ven en el
currículum escolar la principal vía para la reproducción de las desigualdades
sociales, ya que el currículum camufla las ideas de las clases
dominantes para que éstas se reproduzcan a través de la escuela.
Además,
veremos diferentes teorías de la reproducción cultural que también inciden en
que la principal contribución de la educación es la reproducción de la
estructura social. Althusser analiza la concepción de la escuela como aparato
ideológico del Estado. Bowles y Gintis se valen del análisis que toman de la
relación entre el currículum oculto y la organización de la empresa capitalista
y Baudelot y Establet establecen que el principio de la segmentación escolar en
etapas explica la reproducción social.
Por
último expondremos las conclusiones que hemos extraído durante la elaboración
de este trabajo.
2.
LA TEORÍA DE LA REPRODUCCIÓN DE BOURDIEU
Las ideas sociológicas de Bourdieu y Passeron ponen de
manifiesto la relación entre reproducción cultural y reproducción social. La
teoría de la reproducción que formularon Bourdieu y Passeron intentaba explicar
las desigualdades que traerían consigo las interacciones económicas, culturales
y las prácticas del sistema educativo.
a.
El capital cultural
Al igual que el marxismo enseñaba la búsqueda
del capital originario, hablando del origen de la revolución industrial,
Bourdieu busca el origen de acumulación de capital cultural, en el origen de
las familias dotadas de cultura. Desde la concepción de Bourdieu el capital
cultural es el conjunto de conocimientos, códigos lingüísticos, etc… que se
responsabilizan de las diferencias de rendimiento del alumnado.
Existe por tanto otra manera de desenvolver
la historia, esta es según sus propias palabras, una mutación, todo va mutándose y reproduciéndose y existen ciertas
premisas que le dan un grado de estabilidad a todo este sistema de cambio y
gracias a esas constantes o premisas se pueden entender las cosas. Una de esas
constantes es la transmisión del capital. Por ejemplo cuando un padre da dinero
a su hijo para que cree una empresa, si éste no ha sido capaz de estudiar. Este
niño no se convertirá en un obrero sino en un empresario, por lo tanto tenemos
ahí una constante de permanencia de una clase social. Así pues, existen otros
tipos de capital, como es el capital cultural.
Como bien es sabido, el capital se
caracteriza por ser el mayor factor en las diferencias sociales y económicas.
Así pues, el capital cultural actúa de la misma manera, haciendo de su
acumulación un factor de dominación o coerción. Este capital es mostrado de
tres maneras diferentes; como una habito cultural, como forma objetivada y como
forma institucionalizada.
Dentro de las tres formas de capital
cultural, el capital cultural incorporado es el más personal de todos, consiste
este en la forma de hablar, de expresarse o saber cómo comportarse o adaptarse
a las diferentes situaciones sociales o temporales, por decirlo de una manera
más coloquial, se refiere a lo que comúnmente llamamos; es una persona
correcta, o es muy sutil, o pretencioso, etcétera.
La segunda de sus formas es la forma de
capital cultural objetivado que aunque parezca obvio no son solo los bienes
culturales sino también medios de consumo.
Por último, la última instancia de las
maneras del capital cultural es el capital cultura institucionalizado, que se
traduce en títulos académicos. Es decir,, es un conjunto de cualidades intelectuales
o facultativas que significan la intrasferibilidad de los mismos.
Para Bourdieu al igual que el capital hace
diferencias sociales, en el ámbito de la riqueza propiamente dicha, el capital
cultural crea una diversidad propia y unas jerarquías sociales. Critica el
aspecto económico marxista. Bourdieu quiere indagar sobre los demás aspectos
que hacen que las clases dominantes puedan imponer su posición al resto. Cuáles
son sus cualidades a imponer, es decir, qué características tiene la clase
dominante para imponer actitudes culturales. Para ello ha de inventar otro
sistema aparte del marxista, ya que para él esto no se “reduce” a la lucha de
clases, este invento propio se basa en una teoría de la acción y crea los
llamados campos. Estos son las distintas configuraciones de clases sociales
donde se unen y se relacionan.
Para aproximarnos un ápice a lo que
representa el capital cultural en Bourdieu existe un ejemplo sencillo: El
español para un ciudadano español que vive en España no representa ningún avance,
ya que todos o al menos el 99,9% de la población española lo habla, incluso los
inmigrantes lo hablan. Tampoco tiene ningún valor en la escuela, sin embargo el
idioma o todo lo que se pueda adquirir en las familias cultas, o en libros, o
en videos, representa un valor, un capital que tiene mucho valor. De esto se
deduce que hay personas que tiene más libros que otros, que viven con familias
que leen más, etcétera, lo que responde a unas capitalizaciones desiguales lo
que aporta unos beneficios de rareza, que
en definitiva es lo que da la riqueza, que lo tenga uno y otro no. Es decir se
diferenciaría entre hablar y escribir bien el español y entre no hacerlo.